El INE publicó el último IPC, confirmando una realidad que todos sentimos en el bolsillo: aunque la inflación se modere, sus efectos en nuestros hábitos de compra son profundos y llegaron para quedarse. Esta presión económica ha creado un nuevo tipo de consumidor, uno mucho más inteligente y exigente.
Quiero que analicemos juntos este cambio. La lealtad a las marcas tradicionales se ha debilitado; el precio es clave, sí, pero ya no se trata de comprar solo lo más barato. Ha surgido un “consumo intencionado”. El consumidor de hoy busca la mejor ecuación de valor: está dispuesto a invertir en alimentos que le ofrezcan beneficios claros en salud, conveniencia o calidad, pero recortará sin piedad en lo que no considera esencial.
¿Y cuál ha sido la respuesta más inteligente y estratégica del retail a este nuevo escenario? Sin duda, el auge de las marcas propias. En Latinoamérica están creciendo a un ritmo impresionante, porque permiten a los retailers ofrecer productos de gran calidad a precios más justos, controlando toda la cadena.
Desde mi perspectiva, esta es tu gran oportunidad. A través de una marca propia, puedes ofrecer formatos más flexibles para presupuestos acotados, y lo más importante, puedes invertir en mejorar la calidad y la transparencia de tus productos para competir de igual a igual con las marcas líderes.
Entendendamos a este consumidor post-inflación es la clave para sobrevivir y triunfar en el retail de 2025. Y el desarrollo de una marca propia, con un socio experto que te guíe en el proceso, es la herramienta más poderosa que tienes para satisfacer esta nueva y exigente demanda de valor.