Recientemente, un informe del Servicio Nacional de Aduanas confirmó algo que vemos todos los días en la práctica: una gran parte de las demoras en la liberación de alimentos importados se debe a errores en la documentación sanitaria. Esto nos recuerda que importar alimentos es una de las operaciones más complejas que existen. No solo te enfrentas a la fiscalización de Aduanas, sino también a la de la SEREMI de Salud y el SAG. El objetivo no es solo pagar impuestos, es garantizar que tu producto sea seguro y cumpla con toda la normativa chilena.
Para que entiendas la complejidad, el proceso tiene dos caminos paralelos que deben funcionar a la perfección. Por un lado, está la gestión aduanera (clasificación arancelaria, origen, etc.) y por otro, la gestión sanitaria. Antes de que puedas siquiera pensar en comercializar tu producto, necesitas la “Autorización de Uso y Disposición” (V°B°) de la autoridad sanitaria. Este trámite, conocido como CDA y UYD, es ineludible y requiere una serie de documentos (facturas, certificados de origen, certificados sanitarios del país de origen) donde un simple error puede dejar tu carga retenida por semanas.
He visto a muchas empresas perder dinero y, peor aún, reputación, por no manejar esto correctamente. Cargas retenidas significan costos de almacenaje que se disparan y, en el peor de los casos, la destrucción de la mercancía por no cumplir con los requisitos.
Por eso, la importación exitosa de alimentos no depende de la suerte, sino de una planificación meticulosa y del apoyo de expertos. Una asesoría integral que gestione “toda la documentación de importación” no es un lujo, es una necesidad. Un socio como Delimaster no solo te ayuda a encontrar el producto que buscas; nos aseguramos de que pueda ingresar y comercializarse en Chile de manera legal, eficiente y sin contratiempos. Se trata de proteger tu inversión y tu tranquilidad.